Mientras el emperador Valentiniano I consume sus últimos años anclado al limes, vigilando con ojo severo las aguas inquietas del Rin y del Danubio, otra guerra, más lejana pero no menos peligrosa, prende en el corazón mismo del imperio occidental. África, la diócesis más rica y estratégica de Roma, comienza a resquebrajarse bajo el peso de la desigualdad, la corrupción administrativa y una rebelión que no es solo militar, sino también social y religiosa. Allí, entre olivares interminables, ciudades opulentas y un interior montañoso y hostil, el orden romano se tambalea.
Ante ese peligro lejano, Valentiniano no puede desplazarse. Su presencia es imprescindible en la frontera norte, y el imperio funciona, una vez más, por delegación. Es entonces cuando entra en escena una figura ya conocida, casi paradigmática: Teodosio el Viejo, magister equitum de Occidente, general de emergencia, hombre de confianza del emperador y pieza clave de ese engranaje imperial que se activa cuando el sistema amenaza con colapsar. Tras haber salvado Britania del desastre, ahora será África el escenario de su intervención, enfrentándose a una rebelión compleja, encabezada por el carismático Firmo, en una tierra rica, convulsa y profundamente dividida.
Este episodio nos lleva, pues, a seguir a Teodosio el Viejo en su campaña africana entre los años 372 y 375, mientras en paralelo se desarrollan las últimas campañas y los últimos días de vida de Valentiniano I. Guerra, diplomacia, traiciones, silencios de las fuentes y un final tan victorioso en lo militar como trágico en lo político. Porque a veces, en Roma, ganar una guerra no significaba sobrevivir a la paz.
Bienvenidos al episodio 108 de El Ocaso de Roma.





