(Episodio 108) Teodosio el Viejo en África o el precio de la victoria

Mientras el emperador Valentiniano I consume sus últimos años anclado al limes, vigilando con ojo severo las aguas inquietas del Rin y del Danubio, otra guerra, más lejana pero no menos peligrosa, prende en el corazón mismo del imperio occidental. África, la diócesis más rica y estratégica de Roma, comienza a resquebrajarse bajo el peso de la desigualdad, la corrupción administrativa y una rebelión que no es solo militar, sino también social y religiosa. Allí, entre olivares interminables, ciudades opulentas y un interior montañoso y hostil, el orden romano se tambalea.

Ante ese peligro lejano, Valentiniano no puede desplazarse. Su presencia es imprescindible en la frontera norte, y el imperio funciona, una vez más, por delegación. Es entonces cuando entra en escena una figura ya conocida, casi paradigmática: Teodosio el Viejo, magister equitum de Occidente, general de emergencia, hombre de confianza del emperador y pieza clave de ese engranaje imperial que se activa cuando el sistema amenaza con colapsar. Tras haber salvado Britania del desastre, ahora será África el escenario de su intervención, enfrentándose a una rebelión compleja, encabezada por el carismático Firmo, en una tierra rica, convulsa y profundamente dividida.

Este episodio nos lleva, pues, a seguir a Teodosio el Viejo en su campaña africana entre los años 372 y 375, mientras en paralelo se desarrollan las últimas campañas y los últimos días de vida de Valentiniano I. Guerra, diplomacia, traiciones, silencios de las fuentes y un final tan victorioso en lo militar como trágico en lo político. Porque a veces, en Roma, ganar una guerra no significaba sobrevivir a la paz.

Bienvenidos al episodio 108 de El Ocaso de Roma.

(Episodio 90) Guerra entre hermanos

Tras la conferencia de Viminacium de septiembre del 337, queda una situación de calma tensa entre los tres hermanos que acababan de repartirse el poder y el territorio del imperio romano. De esta manera las rencillas y los enfrentamientos entre ellos no tardarán en aparecer.

Nos centramos hoy en el primero de estos enfrentamientos, que derivará en una breve guerra civil entre los hermanos occidentales Constantino II (el mayor) y Constante (el menor de los tres). 

Tras esto estudiaremos la personalidad de estos dos jóvenes emperadores y las políticas que aplicaron en sus respectivos territorios. 

No estaba el poder tan bien establecido entre estos tres hermanos ambiciosos, y a su errática política fronteriza y a las envidias personales hemos de unir las dificultades que encontraron al gobernar un imperio asolado por las querellas religiosas de toda índole entre paganos y cristianos, y también entre los cristianos mismos: ya católicos nicenos, ya arrianos, ya donatistas. 

No es de extrañar que, en este campo abonado de inestabilidad, brotaran, como las malas hierbas, usurpadores dispuestos a disputar la púrpura estos hijos de Constantino. 

No ha de valer, por tanto, a los hijos la bondad del padre.

Bienvenidos al episodio 90 de El ocaso de Roma